SW Episodio01

por Noticias-i

Hace muchos muchos años en una galaxia muy muy lejana de la Colonia del Valle vía Jar Jar Binks.

El era un niño que creció en su departamento solo mientras sus padres trabajaban. Nunca estudiaba, era muy flojo y con la cara barrosa. Vivía en un reino gobernado por la Princesa Amidala.
Amidala era una niña que estudiaba en el Miguel Angel, era la más bonita de la generación y por eso era caprichosa, soberbia y mandona con todo su pueblo que le obedecía ciegamente y con una sonrisa por sus chichis y su cinturita. Siempre siempre se metía en problemas, y cuando tenía el agua hasta el cuello llamaba a los guaruras de su papá (que era el delegado).
Los guarros eran un grupo de maleantes que se hacían llamar los Jedí, que su única gracia es que andaban cargando una espada amedrentando a todo mundo.
En el CUM, muy cerca del Miguel Angel estudiaba un tal Anakin que entre otras virtudes había armado su primer guitarra eléctrica a la que llamó C3PO. Por azares del destino, Anakin fue asignado un día a hacer su servicio social en la academia de Jedís. Aunque Anakin era muy bueno armando cosas, como buen adolecente, no sabía bien todavía que estudiar.
Estaba entre Ingeniero de audio y detective, nomas porque era muy fan de ver CSI Miami, siempre quiso rockstarear quitándose los lentes como el guerito nalga que sale ahí, aunque eso de resolver crímenes y la sangre como que no le llamaban.
Jar Jar Binks desde chikito hangueaba con Amidala, era su vecino y su confidente. Y como él estaba feo como pegarle a dios en sábado santo, no era de peligro. El entendería si nunca se las prestaba, y nunca lo haría porque a nadie se las enseñaba. Por la varicela le habían quedado llenas de cicatrices y le daba mucha pena y estaba acomplejada por eso. Jar Jar era el único que lo sabía.
Un día Amidala fué a Naboo, el antro de moda, chaperoneado como siempre por Jar Jar, que la sacaba arrastrando bajandole la falda que ya traia hasta el cuello para que no le vieran la tanga y pagando con la tarjeta que su papá le había dado, los pomos que ella le había “pichado” a todos sus cuates.
Se toparon con Anakin. Lo habían asignado ese día en el servicio social a las misiones que naaadie quería hacer.
Mientras manejaba de regreso, Anakin le contaba a Amidala que estaba pensando formar una banda de rock, y que tocaba la guitarra. Amidala como buena clase mediera miraba al futuro Ingeniero en Audio con cara de babosa convirtiendose inmediatamente en su grupie, mientras guacareaba por la ventana. Jar Jar también lo veía así aunque la cara de baboso era permanente, nunca había estado cerca de alguien taan famoso.
Como estaba ahogada y en la tarada Amidala se las prestó esa noche a Anakin, o mas bien Anakin fue asaltado por una mujer más grande que no aceptaba un no como respuesta. El como estaba chavito, inexperto y como todos sus cuates le habían comentado que era la reina del Miguel Angel, pues se dejó a ver que se sentía. Todo esto mientras Jar Jar jugaba wii en la sala.
Amidala como se sentía comprometida con el porque era el único que le había visto los barros y cicatrices en la cola, se enamoro de el, y los tres comenzaron a salir. Anakin comenzaba a tocar en cafecitos de el centro de Tlalpan.
Jar Jar Binks estaba en una nube, nunca había tenido botellas de Jack Daniels en su mesa (claro, las seguía pagando el), nunca había habido tantas niñas lindas en su mesa que platicaran con el, claro, ahora era amigo de un rockstar, que cada ves que pasaba le daba un zape, pero que importaba si al final de la noche Anakin le agradecía con un abrazo, mientras lo dejaba en el antro sin coche porque se lo llevaba al motel. A Jar Jar hasta lo dejaron de ver feo, le dieron un empleo conduciendo un programa en Reactor en las mañanas para decirle lo peor a la juventud, que como estaban más tarados aún que el, le creían todo.
Anakin, dejó sus sueños de ingeniería para perseguir la capitanía de seguridad pública por consejo de Amidala, quién ahora por fin tenía su Bora y un anillo de diamantes gigante aunque todo amarillozo, con imperfecciones pero que ella ni sabía distinguir.
Poco le duró el sueño a Amidala porque después de 3 años hicieron a Anakin secretario de seguridad. La cambió por la chamba y por pubertas que no tuvieran ya unas chaparreras de elefante. Aunque se quedó con buena pensión para su embarazo, daría en adopción a los hijos porque le daba codo gastar en ellos.
Jar Jar por su parte llegó también a ocupar cargos públicos, lo hicieron embajador de cultura, y como estaba en deuda por el hueso que le dieron, votó por el candidato a la delegación de derecha, derrocando así al padre de Amidala y una dictaduría delegacional que antes era de color rosa donde todos vivían en paz y armonía entre hummers, casas en pié de la cuesta con cortinas también de color rosa; tanto de la casa como del prostíbulo que rejenteaba con pura indocumentada centroamerícana.
El nuevo Jefe delegacional que le había dado los huesos a Jar Jar y a Anakin, comenzaría un reinado oscuro poniendo a toda la delegación Benito Juarez en una guerra civil por el control de las franquicias de Playcity y Starbucks, que ahora regalaban una canción en itunes cada ves que visitabas una sucursal y te dejaban conectarte “gratis” a la conexión “más rápida”.
Y si le preguntan a Jar Jar, volvería a votar por el o por quien sea, total el no veía diferencia entre el Imperio Romano, ni el Despotismo Ilustrado, ni la democracia neoliberal, al final el aunque tuviera hueso tendría que seguir pagando tenencia al latifundista o por la cantidad de ventanas que tuviera la choza en la tierra que le trabajaba al Rey, o el 16% de iva por cada verdura que comía del super.
La delegación Benito Juarez existía antes de que el naciera e iba a seguir existiendo con la misma historia no importando el partido que nos convenza de que las cosas serán diferentes y la culpa la tuvieron los españoles por conquistarnos.
Le daba igual porque el ni había ido a la escuela y aunque hubiera leido más libros que los que realmente se hayan anunciado en algún espectacular de gandhi (osea leyó uno) sabía que ni la cultura ni la riqueza se las iba a llevar a la tumba, así que solo se dedicó a ir todos los días a trabajar, saludar y sonreirle a todo mundo y mirar caricaturas en el canal 5 desde su oficina. Así tenía todos los fines de semana una invitación a casa de algún colega de la chamba a ver el futbol con la familia y asar carnes en la parrilla que por fin pudo comprar a 24 meses sin intereses en Elektra.
Un par de sexenios después…
Dentro del oscuro reinado había otro vaguito en un multifamiliar que le valía madres la vida y hacia lo que se le daba la gana.
A veces se aburría mucho porque a ningún niño lo dejaban salir a la calle por eso de la inseguridad, así que se salía a la calle a ver gente pasar con su perro Chewbacca. De pronto vio que un viejillo jaloneaba a una niña con uniforme del Motolinía. Ella parecía una princesa con bisquets en el pelo. Como ya se había acabado el frutsi congelado y la tiendita le quedaba de paso, se levantó a ver que le pasaba al viejillo.
… continuará.
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